Extremadura 18/11/2017

Imagen de la caza
Un comienzo de temporada marcado por las altas temperaturas ha dado el pistoletazo de salida, un aspecto muy negativo para este colectivo. En otro orden de ideas, ha servido para demostrar a la sociedad el criterio propio en lo que a gestión y conservación de espacios cinegéticos se refiere.
Han sido numerosos cotos de Extremadura los que han tomado la decisión de no comenzar con la actividad hasta que la lluvia y las temperaturas fueran acordes a los principios cinegéticos, muchos de ellos, evitando dejar en manos de la propia naturaleza la supervivencia de las especies, trabajando sin cesar en la aportación de agua y alimento durante todo el año.

Estamos percibiendo en la región cómo la climatología, año tras año, se presenta cada vez más en forma de sequía y de un modo casi obligatorio los cazadores debemos cambiar el sistema, incluso la ética, para poder adaptarnos a los tiempos que corren. La situación de la caza y la percepción de ésta en la sociedad han sufrido un proceso en las últimas décadas que no permite al sector estabilizarse ni posicionarse de una forma concreta. En este sentido los cazadores tenemos la obligación y el deber de amoldarnos a la actualidad, para afrontar esta nueva etapa de la mejor forma posible, aportando de este modo al equilibrio social y cinegético.

La sociedad con la permanente evolución de la tecnología, absorbe ideas a través de una pantalla, de forma automática y sin criterio en muchas ocasiones.

Como consecuencia nosotros no podemos quedarnos de brazos cruzados, y seguir con la misma metodología y pensamientos que hace unos años nos llevará a mostrar una imagen equivocada del sector.

Son muchas las personas del sector que han sabido adaptarse a los medios, siendo capaces de mostrarle al mundo la verdadera esencia del buen hacer venatorio, pero por desgracia aún siguen siendo minoría.

El culmen cinegético no está en capturar un gran número de piezas, ni llenar nuestros congeladores de proteína de carne de caza.

Pero la parte neutra que no conoce el mundo cinegético, ignora y no dispone de elementos para poder apreciar ese sentir, sin embargo y al igual que todos, navega en las redes sociales con la mayor de las destrezas.

Es por ello, por lo que debemos ser precavidos y analizar nuestra forma de expresarnos. Puede que lo hagamos con la mejor intención, sabiendo que detrás de una instantánea con nuestro trofeo han estado nuestros mejores compañeros, nuestros mejores sentimientos y hemos sido un elemento clave en la gestión y conservación de nuestro vedado.

A pesar de ello, debemos ser conscientes que esas sensaciones y todo el esfuerzo que hay detrás, no han sido transmitidas en la publicación.

Vamos a enseñarle al mundo nuestra gestión, el cuidado y trabajo en nuestros cotos, vamos a ser capaces de mostrar la realidad del sector. Cambiamos 364 días de mantenimiento y sacrificio por cazar uno solo, como sucede en monterías. Mostremos nuestra verdadera forma de vida ante esos miles de personas que desconocen qué es la caza. No dejemos en manos del azar las malas interpretaciones, con el fin que el receptor pueda analizar nuestro cometido sin rechazo alguno.

El sector ecologista y animalista aprovecha cualquier oportunidad para renegar del mundo de la caza, para ningunearlo y vetarlo. Conocen nuestro importante papel dentro de los ecosistemas, pero deben justificar su estilo de vida y sus numerosos ingresos, derramando basura y demagogia, usando a este colectivo como un vertedero de insultos.

Extremadura no concibe el desarrollo rural sin el potencial cinegético. Se trata de un motor económico para la región, que fija población en nuestros pueblos o al menos ayuda. Fomenta el turismo por todos los rincones extremeños, con un turista de calidad.

De la misma forma hace de escaparate natural y permanentemente abierto al mundo, entre otros muchos aspectos verdaderamente positivos. Cuidar los recursos, las tradiciones, y la forma de vida que nos han traído hasta nuestros días, es tarea de todos. Mostremos nuestro sector con respeto y admiración, para así poder ser respetados y valorados.


José Ángel Durán Risueño, vicepresidente de JOCAEX