Asturias 19/11/2017

Los que despeñaron al jabalí en Asturias saldrán impunes: «No pueden condenarles»
El ecologista Marcos López Rúa compartió en Facebook el 15 de noviembre por la noche un vídeo que dos días más tarde ya superaba las 133.000 reproducciones y estaba en todos los telediarios del país. En él, un excursionista —no el propio ecologista— graba a ocho de sus compañeros empujando, entre gritos de "un poco más y cae", a un jabalí, probablemente herido, hacia un barranco. El animal rueda y rueda durante varios segundos pendiente abajo y se queda inmóvil con las patas estiradas muchos metros más abajo.
La macabra escena tuvo lugar en la ruta del Cares, en pleno Parque Nacional de los Picos de Europa. La visión del vídeo ha hecho hervir la sangre a miles de espectadores, pero no tanto como tras conocer que los autores del acto saldrán impunes de la investigación que actualmente está realizando el Seprona.

"El Código Penal castiga con un máximo de 18 meses de prisión a quien maltrate un animal hasta causarle la muerte, siempre que sea un animal doméstico o habite con el hombre, por ejemplo, un animal exótico como un loro gris de cola roja", explica a Teknautas Silvia Barquero, presidenta del partido animalista PACMA, "pero hay un vacío legislativo en cuanto a la protección de los animales silvestres".

Protección animal en España

El artículo 337 de Código Penal castiga hasta con un año de prisión el maltrato animal, pero una de las cláusulas especifica que esto sólo se aplica "a cualquier animal que no viva en estado salvaje". Este vacío legal es el que ampara a los excursionistas que, con toda probabilidad, acabaron con la vida de ese jabalí.

"Lo he llegado a comentar hasta con la Secretaría de Estado de Medio Ambiente, que tiene clarísimo que hay un vacío legal", dice Barquero, "puedes coger un ciervo y sacarle las tripas con un cuchillo, tortularle hasta la muerte y eso no está recogido en el código penal". Tampoco las leyes autonómicas de protección animal incluyen o dispensan un tratamiento especial a los animales salvajes, excepción hecha de aquellos que se encuentran en peligro de extinción o están sujetos a algún estatus de protección.

Por la vía administrativa, no penal, hay diversas normativas que regulan el transporte de animales o la experimentación en laboratorios, pero de nuevo, los animales silvestres no están protegidos por ningún reglamento específico. De ser identificados, los autores de la muerte del jabalí en la Senda del Cares podrían recibir algún tipo de amonestación, por ejemplo por matar a una especie cinegética fuera de la temporada de veda. "Podría ser una infracción conforme a la Ley de Caza, pero nunca por maltrato animal", explica la presidenta de Pacma.

El único resquicio por el que podría perseguírseles es la Ley de Patrimonio Natural y Biodiversidad de 2007, cuyo artículo 54.5 reza: "Queda prohibido dar muerte, dañar, molestar o inquietar intencionadamente a los animales silvestres, sea cual fuere el método empleado o la fase de su ciclo biológico".

Sin embargo, Barquero cree que el vídeo subido a Facebook no es prueba suficiente para encausar a los excursionistas: "La ley recoge como infracción grave capturar y perseguir a la fauna silvestre, ¿pero cómo catalogamos este acto? Para mí ha sido un claro caso de maltrato, pero como tal no se puede denunciar".

¿Y en otros países?

En Europa, países como Austria, Suiza, Luxemburgo o el Reino Unido sí que incluyen a los animales silvestres en su legislación y están, de hecho, entre las legislaciones contra el maltrato animal más estrictas del mundo. En la ley italiana de 2004 se indica que "cualquiera que, con crueldad o sin necesidad, cause la muerte de un animal será castigado con entre tres y dieciocho meses de cárcel", la misma condena máxima que se aplica en España.

Por su parte, Portugal aprobó en 2014 su ley contra el maltrato animal con penas hasta de un año de cárcel, pero el propio título, Ley de Animales de Compañía, ya advierte de que el contenido tampoco protege a los animales salvajes.

El jabalí, que según Pacma estaba probablemente herido, fue acorralado hasta que su única salida fue el vacío. En la legislación pasa algo parecido: los animales silvestres no tienen países a su alrededor a donde huir.