País Vasco 10/01/2018

Agricultores y ganaderos denuncian daños «frecuentes» por jabalíes en Álava
No se dispone de censos pero en el campo se extiende «la certeza» de que cada vez conviven más jabalíes en el territorio. «En 35 años la población se ha multiplicado por diez», calculan en la Unión de Agricultores y Ganaderos Alaveses (UAGA).
A falta de cifras oficiales -las estimaciones cuentan 18.000 ejemplares de este animal junto a ciervos y corzos- «es evidente que las capturas crecen cada ejercicio en porcentajes muy importantes y posiblemente deberían incrementarse más», explica Luis Sanzo desde este colectivo que comparecerá mañana en las Juntas Generales, precisamente, para abordar los problemas que los cerdos salvajes causan al sector primario y reclamar soluciones.

Los daños más aparatosos suelen producirse en la carretera donde los conductores se topan con estos animales que, a pesar de no saltar las vallas de 1,20 metros que rodean autovías y autopistas, aprovechan cualquier pequeño agujero para acceder al asfalto. En Álava se registra un accidente por fauna silvestre al día. Los quebraderos de cabeza que los jabalíes generan a quienes se dedican a la agricultura y la ganadería resultan asimismo «un tema relativamente frecuente, hay problemas puntuales semana tras semana». El técnico de UAGA recuerda que los cerdos salvajes no sólo entran en una parcela «y te destrozan el terreno o la cosecha» sino que además son «transmisores de enfermedades».

Búsqueda del «equilibrio»

En la Diputación alavesa reconocen la expansión de esta especie con «los daños agrarios y forestales y, sobre todo, accidentes de tráfico» que generan allá por donde pasan. El incremento de la población de jabalíes se debe a múltiples razones. «Hay más comida y los inviernos son más suaves, por lo que las crías tienen altos niveles de supervivencia, pero, además, la caza es una actividad que va envejeciendo y hay un abandono del medio rural», resume el responsable foral de Agricultura, Eduardo Aguinaco, cuyo departamento autoriza batidas extraordinarias siempre que estén «justificadas». En 2016 se mataron 3.000 ejemplares en el territorio. «Tratamos de facilitar el equilibrio entre un ejercicio ordenado de la caza y una minimización de las afecciones causadas por estos animales», expone el diputado.