Lugo 11/05/2018

Un lugués tunea un coche del 72 con dientes de jabalí, patas de corzo y «escornabois»
Los «tuneos» de coches no tiene por qué ser a base de llamativos alerones y llantas u otros cambios sustanciosos en el motor, ni mucho menos. Saturnino Neira, un vecino de A Pobra de San Xiao (Lugo), al que todos conocen como Tino, convirtió el salpicadero de su Citroën C8, del año 72, en un mini museo natural con insectos y partes disecadas de animales.
Lleva colgada la cola de un zorro, las patas de un corzo, un «escornabois» y dos dientes de jabalí incrustados. Una pegatina en la carrocería, con una liebre montada sobre otra, advierte de que el utilitario es «turbo inyección», pero semejante afirmación mecánica no cuela. «Iso non, pero asegúrolle que ten acendido electrónico e non falla nunca», explica el propietario del vehículo.

Con 75 años a cuestas, jubilado, aficionado y experto cazador y una vitalidad espectacular, a Tino ni le importa que algunos piensan que tiene un friki coche. «Cando vou con el a Sarria ou a outro lugar, adiántanme e fanlle fotos», apunta. Como buen aficionado del Real Madrid que es, procuró tenerlo pintado de blanco. «Se me presento con el no Bernabéu, párase todo Madrid», bromea.

«Andou de caza comigo moitos anos porque fun cazador cincuenta e pico, polo menos. Por iso lle coloquei os dentes dun xabaril, a vacaloura, o rabo dun raposo... Teño un pouco de todo. E que cada un diga o que queira! Está adecuado ao que me gusta, á miña diversión...», indicó. El viejo utilitario lleva también una vaca que compró en el rastro de Madrid. Tuvo varias ofertas por él, tal como está, pero Tino advierte que no se deshará del coche, a pesar de tener un Mercedes, también antiguo, que utiliza para desplazamientos más largos. «O C8 non se vende. O que quero non mo dan e, entón, non o vendo. Dígolle unha cousa: se ten cartos consegue modelos luxosos, pero un coma este xa é máis complicado porque non se fabrica», explicó.

Este vehículo personalizado fue adquirido del trinque hace ahora 46 años. «Saíume por 140.000 pesetas porque tiña extras», explicó Tino Neira. «Extras?». «Si, o aparello de radio, que naquelas tempos era todo un luxo», respondió el propietario de este vehículo vintage que enciende a la primera y sin ningún problema gracias al sistema electrónico que le puso un mecánico de la zona, por consejo de un veterano motorista de A Coruña. Para llevar a cabo ese tuneado tuvieron que pedir unos platinos a un taller de Barcelona.

«Tenche moita historia, por iso non me vou desfacer del. Xa ve, pasa sen problema as inspeccións técnicas!», presume Saturnino Neira.