La Coruña 09/09/2018

Las licencias de armas denegadas por Interior crecen un 20% en el último año
Sin licencia no está permitido tener armas de fuego en el territorio español. El servicio de Intervención de Armas y Explosivos de la Guardia Civil vigila la legalidad de cada permiso y gestiona la expedición y renovación de las autorizaciones de posesión y uso.
Los requisitos varían según la modalidad pero en todos los casos se incluyen como criterios para denegar las licencias de armas contar con antecedentes penales por violencia de género o por delitos graves, además de la reincidencia en infracciones por el mal uso de las armas. Los interesados en pedir o renovar las licencias también tendrán que acreditar que están en condiciones físicas y psíquicas adecuadas para su manejo.

Por incumplir alguno de los motivos anteriores, el Ministerio del Interior denegó 200 permisos en el último año -entre agosto de este ejercicio y el mismo mes del año pasado-, un 20% más que en el mismo periodo del año anterior. Y eso a pesar de que el total de expedientes iniciados para la primera concesión cayeron un 3% hasta los 1.650, mientras que el número de renovaciones bajó un 22%, al pasar de 22.110 a 17.317 casos, según los datos facilitados por la comandancia de la Guardia Civil de A Coruña. En este periodo se han realizado 19.215 trámites relacionados con licencias, también un 20% menos que los 24.022 de un año antes. La Guardia Civil también ha impuesto unas 732 sanciones por no respetar el reglamento de armas, lo que supone una media de dos al día.

Escopetas de caza. Tanto para los permisos del tipo D -rifles de caza mayor- y E -escopetas y carabinas para caza menor y tiro deportivo- es necesario aprobar un examen teórico y una prueba práctica en un campo de tiro. En estos casos, los cazadores deben declarar que se va a destinar el arma a la actividad cinegética, por lo que si se constata que se emplea para otro uso como autodefensa o amenazar a otra persona se revocaría de forma automática el permiso. En estos casos, las licencias tienen una caducidad de cinco años. Para mantener la vigencia de las licencias tipo E, los mayores de 60 años necesitarán visarla (confirmar su validez tras su comprobación) cada dos años por la autoridad competente, previa aportación del interesado del informe favorable de un centro de reconocimiento autorizado, mientras que para los que superan los 70 años las revisiones son anuales. Las licencias E son el grupo mayoritario al representar más del 70% de los 99.736 permisos en vigor, con unas 73.560 autorizaciones. Aún así, ya sea por bajas, denegaciones o revocaciones, el número de licencias en esta categoría se redujo en un 9% en dos años en comparación a las 80.267 contabilizadas en 2016. Sin embargo, en las armas para caza mayor, hay 18.332 permisos, un 2,5% más. El Ministerio del Interior también expide autorizaciones de armas a menores para caza. La legislación autonómica permite que los menores de edad, cumplidos los 16 años, puedan sacarse el permiso y son 63 los gallegos de entre 16 y 18 años con licencia de caza, lo que en la práctica les da luz verde para participar en cacerías, pero sin estar a más de 50 metros de un adulto que lo vigile.

Pistolas de defensa personal. Para contar con una licencia B que permite tener un arma corta -pistolas o revólveres- para autodefensa, los interesados deben acreditar que están sujetos a un peligro para su vida o que las necesitan para proteger un patrimonio. Además de efectivos de cuerpos de seguridad del Estado que una vez jubilados dejan de disponer la licencia A y pueden ir armados, ciudadanos particulares -por ejemplo empresarios amenazados, jueces o políticos- pueden solicitar este documento, aunque se trata de uno de los más restrictivos a la hora de su concesión, ya que el periodo de vigencia es menor con solo tres años -al igual que las de tiro deportivo- y exige informes de varios organismos. En este sentido, el uso de armas de fuego cortas, careciendo de licencia, autorización especial o de la guía de pertenencia, está considerado una infracción grave con sanción económica entre 30.050,61 a 60.101,21 euros. En Galicia hay 775 licencias de este tipo y aunque en los dos últimos años se otorgaron casi medio centenar más no suponen ni el 1% del total.

Tiro deportivo. Otras de las licencias más conocidas son las de tipo F. Unos 2.330 gallegos emplean estas escopetas para practicar tiro deportivo en centros habilitados, lo que les exige estar federados y un coste adicional además de las tasas.

Coleccionistas. Por otra parte, en los libros de coleccionista hay inscritas armas de avancarga y otras de fuego antiguas históricas o artísticas que registran los coleccionistas y cuyo uso está prohibido. En Galicia existen 435 autorizaciones y otras 26 del mismo tipo para ostentar réplicas de estas armas.

Autorizaciones especiales. Para armas largas y cortas de a ancarga y otras antiguas históricas y artísticas y las de sistemas flobert se conceden autorizaciones especiales, unas 976 en Galicia junto con 22 para el uso de reproducciones.

Armas de inyección anestésica. Las estadísticas recogen además 70 licencias IA que autorizan la tenencia de fusiles de inyección anestésica. Estas armas son capaces de lanzar proyectiles que faciliten la captura de animales, anestesiándolos a distancia durante un tiempo.

El número de licencias en vigor creció en todas las categorías, salvo en las de escopetas para caza menor (-9%) y en permisos de tipo C que otorgan la dotación del personal de vigilancia y seguridad en entidades y organismos, que registró un descenso del 8%, al bajar de 2.455 a 2.270 autorizaciones.

Por otra parte unos 877 gallegos cuentan con la licencia TE, es decir, la Tarjeta Europea de Armas, que se exige para a los titulares de licencias con residencia en España que porten un arma de fuego con destino hacia un país de la Unión Europea.

El coste que conlleva muchos de los trámites para solicitar o renovar licencias es uno de los motivos de la reducción de autorizaciones concedidas. Para solicitar un permiso por primera vez hay que pagar más de 15 euros y cada renovación cuesta más de 11 euros, el mismo precio que para la expedición de permisos para escopetas de caza, mientras que las autorizaciones de coleccionista superan los 30 euros. A ello hay que sumar los 7,62 euros de la guía de pertenencia y los 94 euros de las pruebas de capacitación para obtener licencias de armas largas. Todas las armas deben guardarse en un lugar seguro en su domicilio, ya sea una caja fuerte o un armero que cumpla las normas de seguridad europeas y cuyos precios oscilan entre los 180 y los 1.000 euros.