Los cazadores de la Sociedad Local de Caza de Villalonga, en su 80 Aniversario, y tras cuatro Resoluciones Administrativas, una Sentencia Judicial, y dos años de trabajo, esfuerzo y dinero gastado, han dejado de ser un club, o lo que es lo mismo, una entidad deportiva, y han pasado a ser una Sociedad de Cazadores.
La decisión que tomaron sus socios, que llevó a su Junta Directiva a emprender un largo y costoso camino, tiene unos motivos claros: el más importante, que los socios no respondan personalmente con su patrimonio particular de las deudas del Club; el poder acceder a las zonas de caza controlada (ZCC) como establece la Ley de Caza; el optar a los incentivos y fondos que la Ley del Patrimonio Natural y la Biodiversidad tiene previstos, para las entidades de custodia del territorio; el decidir libremente si se quiere pertenecer o no a una Federación, y no que se les obligue de por Ley a ello, obligando a federar a todos los socios; y por último el conservar el nombre de Sociedad de Cazadores, como siempre la llamaron sus padres y abuelos, y como la trata la Ley de Caza.